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Informe. Fugas de Comercio a Chile: ¿Qué Cambió?
Durante el primer trimestre de 2018, el gasto con tarjeta (crédito y débito) de los argentinos en nuestro país cayó un 29,9%, tras haber disminuido un 7,8% en el último cuarto de 2017. Informe de la Cámara Nacional de Comercio de Chile (abril 2018)

Se reduce el turismo de shopping a Chile

Por primera vez después de tres años consecutivos de crecimiento, las compras de argentinos en Chile han mostrado una tendencia decreciente. Actualmente, el 39% de las compras con tarjetas bancarias extranjeras en Chile son realizadas con plásticos argentinos. Este porcentaje muestra un quiebre de tendencia respecto a lo que se venía observando en los años previos, en los cuales el crecimiento había sido sostenido: mientras que en 2015 el incremento llegaba al 22%, en 2016 se ubicó en 41% y en 2017 había subido hasta el 49%.

Durante 2016 y 2017, las ventas en el comercio minorista registraron reducciones sistemáticas en Argentina y Mendoza (según CAME y FEM, respectivamente).

En este contexto, se evidenció que las caídas más pronunciadas se observaron en las regiones limítrofes a países como Chile o Paraguay, lo cual se debió en gran parte a las “fugas” de compras hacia estas economías con diferencias de precios sustanciales respecto a la Argentina.

Por ejemplo, mientras que en 2017 las ventas minoristas cayeron 1,5% en Argentina, en Mendoza lo hicieron 2,5%, es decir, existió una brecha de 1 punto porcentual. Sin embargo, en el primer trimestre de 2018 esta diferencia habría prácticamente desaparecido, lo cual está explicado, en parte, por la reducción de la fuga de compras a Chile.

El dato es muy significativo, ya que la participación del turismo mendocino en Chile es muy elevada, y representa según nuestras estimaciones el 22% de las compras que realizan los argentinos en el vecino país.

En este contexto, debe destacarse que los ciclos en los cuales aumenta sensiblemente las compras en Chile generan consecuencias de impacto global para el comercio de Mendoza. Para dimensionar cuán importantes pueden ser estos efectos, vale mencionar que las compras de mendocino en Chile aproximan al 7% de las ventas del sector Comercio Restaurantes y Hoteles de Mendoza; o al 13% si se consideran sólo la actividad de ventas minoristas, restaurantes y hoteles.

¿Qué factores ayudan a explicar la reducción de las compras en Chile?

Al menos dos factores han influido en la reciente caída de las compras argentinas en Chile.

Por un lado, la política del gobierno nacional para aumentar gradualmente la apertura comercial de ciertos productos ha redundado en la reducción de los precios locales de algunos bienes, principalmente electrónicos. En esta línea de acción se destaca la eliminación de los aranceles para la importación de notebooks, tablets y computadoras producida en la primera mitad de 2017 (pasaron de 35% a 0%), así como también la supresión del arancel promedio de 12% de componentes para producir computadoras en el país, que alcanzó a complementos de informática (impresoras, digitalizadoras) y otros bienes tecnológicos (servidores, partes de LEDs).

Complementariamente a esta medida, a fines de 2017, el gobierno liberó la importación de productos electrónicos para empresas distribuidoras y comercializadoras. De esta manera, la importación de diversos artículos electrónicos (celulares, aires acondicionados, monitores, televisores, entre otros) dejó de estar sujeta al sistema de “licencias no automáticas” y pasó a operar bajo “licencias automáticas”. La idea del gobierno apuntó a fomentar la competitividad del sector a fin de promover una reducción de los precios de la tecnología. Esta medida fue acompañada de un acuerdo con el gobierno de Tierra del Fuego, la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que incluyó la reducción gradual de impuestos internos, la baja de una tasa provincial y de algunos costos portuarios, a fin de disminuir los costos de producción internos de estos productos.

El segundo factor que ayuda a explicar la reducción del turismo de compras hacia nuestro país vecino es la reciente depreciación del tipo de cambio real bilateral Argentina-Chile. Este indicador mide la relación entre los tipos de cambio nominales, ajustada por los respectivos índices de precios de los países. En otras palabras, el tipo de cambio real se define como el poder adquisitivo de la moneda de un país en términos de bienes y servicios valuados en la moneda de otro. Si el mismo aumenta, significa que nuestros bienes se hacen más baratos en términos relativos, al mismo tiempo que se hace más cara la compra de bienes extranjeros para residentes argentinos.

En el primer trimestre de 2018 el tipo de cambio real bilateral Argentina-Chile aumentó 11% respecto al del primer trimestre de 2017 (es decir, los productos chilenos se hicieron 11% más caros para residentes argentinos). Esto se debió a una combinación de factores que jugaron en el mismo sentido. Por un lado, aumentó el valor del dólar en Argentina,  26% en promedio en el primer trimestre, respecto al mismo momento del año anterior. Al contrario que en nuestro país, el valor del dólar en Chile se redujo en este mismo período, alrededor del 8%. Estos dos factores combinados, pese a las elevadas tasas de inflación en nuestro país, contribuyeron a que el tipo de cambio real entre Argentina y Chile aumentara. Esto significó que los precios chilenos se hicieron menos atractivos para los turistas argentinos. En términos del tipo de cambio real, sería como haber experimentado, un año atrás, un dólar en Argentina a $18,1 frente a los $20,2 actuales.

Sin embargo, pese a estos dos factores que ayudan a explicar la reducción coyuntural del furor de las compras de argentinos en Chile, subsisten en nuestro país condiciones de tipo estructural que hacen prever que el turismo de shopping hacia Chile no vaya a desaparecer, al menos en los próximos años.

Esto se debe, fundamentalmente a la elevada presión tributaria de nuestro país frente a nuestro vecino (31% en Argentina frente a 20% en Chile) y a la diferencia en la apertura comercial de ambas naciones. Chile es la economía más abierta de la región, mientras que Argentina es una de las más cerradas. Productos como textiles, calzados, juguetes, están altamente protegidos en Argentina con altos aranceles y trabas a la importación, mientras que en Chile ingresan a tasa cero de los mercados más competitivos del mundo (sobre todo China).  En estos productos subsiste una diferencia de precios significativa entre ambos países.

Esta situación no es sencilla de cambiar en el corto plazo, más aún con un plan económico que optó por la gradualidad, y más aún en un país con un gasto social que no puede reducirse ante los elevados niveles de pobreza y precariedad laboral.

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